Entre fronteras: Ecuador ¿país de la ciudadanía universal?

Mayo, mayo, mayo… este mes resuena en mi cabeza desde hace unos días. De repente me he dado cuenta de que estoy en el ecuador (nunca mejor dicho) de mi año de Servicio civil en la Misión Scalabriniana en Quito, Ecuador. Son muchas las cosas que he visto, aprendido y hecho en estos meses, y la verdad es que tengo curiosidad por ver si los que vienen son tan intensos como lo vivido hasta ahora.

Aunque paso la mayor parte de mi tiempo frente al ordenador en la oficina, diariamente escucho las historias de la gente que se pasa por la Misión en busca de orientación legal o pidiendo ayuda para cubrir cualquier otra necesidad que puedan tener tras su llegada al país. Peticiones a las que, en su mayoría, es imposible atender debido a la falta de fondos a la que se enfrentan algunas organizaciones del tercer sector desde el año pasado. Pero como además de pasarme el día delante del ordenador, de vez en cuando me llevan de excursión por este lindo país de las 4 estaciones en 24 horas, de lo que de verdad quería hablar hoy es de una realidad que he podido ver de primera mano en las fronteras norte y sur del país de la ciudadanía universal.

Primera etapa del viaje: Frontera norte

Un momento, un momento… Ciudadaqué? La Constitución de Ecuador (2008) en el art. 416 del capítulo Principios de las relaciones internacionales propugna la “libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condición extranjera como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los países, especialmente norte-sur”.

Estas bonitas (y utópicas) palabras sobre el papel se transforman en cuanto las personas  traspasan la frontera colombo-ecuatoriana por el puente internacional de Rumichaca.

DSC04603En la actualidad, cerca de 4.000 personas (la mayoría de Venezuela) están entrando en Ecuador diariamente por la frontera norte. El viaje desde que salieron de sus casas no ha sido fácil: han dejado atrás a familiares y amigos; se han enfrentado al abuso de poder que ejercen las autoridades en la frontera colombo-venezolana y que les despojan de los pocos bienes de valor que llevan encima (para evitarlo, muchos de ellos rompen los pantalones a la altura de la cintura para enrollar dentro los billetes que han conseguido ahorrar para continuar su viaje en busca de mejores condiciones de vida) y un largo sinfín de situaciones que incrementan la vulnerabilidad de estas personas y minan su estado de salud, ya precario por la situación que se vive en su país.

En muchos de los casos, llevan entre 4 y 7 días de viaje, pero en otros tantos han pasado varios meses de “tránsito” en Colombia para reunir el dinero que les permita continuar su viaje hacia países del sur como Perú y Chile con trabajos inestables y mal pagados… eso siempre y cuando les paguen. ¿El resultado de este variopinto recorrido? Las personas llegan cansadas a la fría frontera de Rumichaca, donde tienen que esperar hasta 12 horas de fila en la intemperie, da igual que haya sol o llueva (que es lo más habitual) para poder sellar su salida de Colombia y la entrada en Ecuador.

DSC04626Para poder controlar, digo gestionar a esta continua masa de gente, las autoridades ecuatorianas han desarrollado un “innovador, eficaz y simpático” sistema (ver foto) para que nadie pierda su turno  (pero de paso sí su identidad), dejándoles claro que son solo un número más entre los miles de casos que ven diariamente.

Por otro lado, los “tramitadores” han encontrado un buen negocio en las personas que viajan con la tarjeta andina y que (1) cansados por el largo viaje y (2) habituados a la corrupción en su país de origen y a la que se han enfrentado durante todo el viaje pagan por conseguirla más rápidamente… sin ser conscientes de que están pagando por documentos falsos y sin validez legal.

Pero los que de verdad sí que se están beneficiando de esta crisis humanitaria son los DSC_0251servicios de transporte: las compañías de autobuses que van desde Tulcán (ciudad ecuatoriana más cercana a puente de Rumichaca) hasta Huaquillas (ciudad fronteriza con Perú) han multiplicado por 8 su flota de autobuses; mientras que los servicios de taxi, hasta arriba de maletas, se pasan el día viajando desde los puestos fronterizos a las ciudades.

Segunda etapa: Ecuador como país de tránsito o destino final

Pero no nos adelantemos, y antes de viajar hasta la frontera sur hagamos un breve análisis de las situaciones a las que se tienen que enfrentar tanto las personas de terceros países que deciden reubicarse en Ecuador; los nacionales ecuatorianos que en el pasado se trasladaron a países como España y Venezuela y ahora quieren volver; y las personas que se encuentran en tránsito hacia otros destinos.

En primer lugar, nos encontramos que aunque la constitución de Ecuador promueve los valores de igualdad, no discriminación y ciudadanía universal, desde la entrada en vigor de la nueva Ley Orgánica de Movilidad Humana -LOMH- (2017) el ejercicio de derechos de las personas extranjeras se ha visto agravado y el proceso de regularización de su condición migratoria en el país se ha dificultado. Entre otros, es importante señalar los altos costos de los visados (250$ el más económico) cuando la visa de turismo de hasta 180 días (gratuita) se vence.

En el caso de esta visa de turismo, permite a las personas extranjeras moverse por el país, pero no trabajar. Teniendo en cuenta que muchas personas se quedan en “situación de tránsito” (por un tiempo indefinido que puede sobrepasar el año) mientras reúnen dinero para continuar el viaje y otras tantas deciden quedarse permanentemente en el país para recomenzar su vida, las condiciones de esta visa fomentan la precarización laboral y su vulnerabilidad al no ser una solución a largo plazo que les permita una estabilidad y un futuro dignos. En este aspecto, cabe señalar que los casos de abuso laborales contra personas de origen venezolano han aumentado considerablemente, así como la explotación sexual y la trata de personas.

La alternativa migratoria (gratuita) disponible sería el refugio. Sin embargo, debido a las relaciones que el anterior gobierno mantenía con el gobierno venezolano, el país mantiene una actitud hermética y neutral, casi desinteresada, ante las miles de solicitudes de refugio que se han presentado desde el año 2015 hasta febrero de 2018. Según datos del ACNUR, de las 2.232 solicitudes presentadas entre estas fechas, solamente 6 han sido admitidas a trámite.

Esto nos deja ante otras alternativas migratorias, que como ya comentaba tienen un alto coste, inaccesible para muchas familias (padre, madre y dos hijos ascendería a 1.000$ más 200$ por los trámites!!) Pero no solo eso, con la entrada en vigor de la LOMH del 2017  el aumento en los requisitos para acceder a otros visados son casi imposibles de cumplir para las personas de origen venezolano, entre otros cabe señalar

• Pasado judicial apostillado con vigencia de 30 días (mientras que el sistema judicial venezolano está tramitando los documentos con un retraso de 9 meses, lo que hace que una vez que lo reciben ya esté obsoleto).

•Prueba de medios de vida lícitos en el país, cuando la visa de turismo prohíbe expresamente trabajar.

•Necesidad de tener un seguro de salud público o privado, siendo imposible para las personas en irregularidad acceder a un seguro público (normativa todavía no vigente) .

En el caso de la visa profesional, la dificultad para apostillar los títulos universitarios en Venezuela, sin los cuales no se pueden convalidar los títulos. “Lo sentimos señora, efectivamente su título es válido, el problema es que nos falta el documento que especifíqueme si usted fue a clase de manera presencial o no. No podemos habilitarla como abogada en Ecuador”. Este hecho es especialmente relevante, ya que el perfil la población venezolana que está llegando al país es el de jóvenes profesionales que se ven obligados a vender productos en la calle y autobuses para su subsistencia. (Si hablas italiano, no te pierdas el post de mi compañera sobre los autobuses de Quito!)

Este último punto es una de las principales causas por las que la población venezolana decide seguir su tránsito hacia países como Perú y Chile, donde les será más fácil convalidar sus títulos y acceder a medios de vida más estables.

Tercera etapa: frontera sur

DSC_0205Y después de este largo viaje llegamos a Huaquillas, pueblo fronterizo separado de Aguas verdes (Perú) por un pequeño puente de cemento con puestos de ropa y comida a ambos lados y en el que sin darte cuenta pasas de un país a otro en tan solo 10 pasos.

Sin embargo en este puente no hay ningún control fronterizo, para poder sellar la entrada/salida en el país hay que trasladarse por carretera hasta los Centros Binacionales de Atención Fronteriza (CEBAF) a un par de kilómetros de la ciudad.

No se si será el clima (mucho más caluroso que en la frontera norte), las sombras y amplios espacios de los grandes edificios de color blanco y azul habilitados como puestos fronterizos, puede que sean los carteles avisando de que todo trámite es gratuito y que ahuyentan a los vivos tramitadores de intentar estafar a la gente.

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También puede que influencie el hecho de no tener que esperar en dos puestos fronterizos distintos (como sucede en la frontera con Colombia) y por tanto la espera se reduce a la mitad. Seguramente sea que las personas se encuentran un poco más cerca de reunirse con los familiares y amigos que les esperan en Perú, Chile… lo que sí que estoy segura es que cuando estuvimos allí el ambiente era mucho más relajado y la gente parecía no tener tanto reparo en imaginar lo que les esperaba en sus nuevos destinos, siempre con la mirada puesta en la por ahora lejana posibilidad de volver a su país en el futuro.

DSC04620Por ahora, solo nos queda esperar que Ecuador facilite el proceso de regularización de los y las venezolanas que quieren empezar una nueva vida en el país y que quieren contribuir a su progreso con su experiencia y conocimiento profesional. Solo cuando el país entienda los beneficios que aporta la migración a su economía y diversidad podrá avanzar en el cumplimiento de lo establecido por su constitución. Solo cuando las personas veamos al otro como un igual y no una amenaza, podremos conseguir un mundo más equitativo y justo.

A pesar de todo… ¿será verdad que Ecuador ama la vida?

(Articolo in italiano qua!)

 

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